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DIENTES FISURADOS
Un diente fisurado puede manifestarse con síntomas muy variados. Los dientes, principalmente los molares posteriores, pueden presentar sensibilidad a los cambios térmicos, molestia al masticar y aún pueden manifestar dolor cuando los dientes dejan de tener presión al mastica, signo muy característico de un diente fisurado. El diagnóstico puede dificultarse por que las fisuras pueden presentarse en dientes intactos o restaurados sin embargo las radiografías no muestran datos que sugieran un daño severo, lo que ocasiona a veces frustración al clínico y al paciente. El clínico por qué no puede explicarse la razón del dolor y el paciente por qué no está recibiendo un tratamiento efectivo al no tener un diagnóstico por parte del profesional.
El diente fisurado debe valorarse cuidadosamente para decidir si el pronóstico es bueno aún después de recibir un tratamiento Endodóntico.
El origen de las fisuras es funcional, es decir, pueden originarse por la simple masticación y particularmente aparecen cuando las persona aprietan demasiado los dientes al cerrar la boca. También existen lo que se conoce como parafunciones, como el bruxismo, en donde el apretamiento constante de los dientes puede favorecer la aparición de fisuras.
Las fisuras pueden involucrar sólo el esmalte, el esmalte y la dentina o bien el esmalte, la dentina y la pulpa, lo que origina síntomas que pueden ser desde una simple molestia a los cambios térmicos hasta infecciones severas ya que la fisura permite el paso de bacterias de la saliva a la pulpa dental. Una fisura puede convertirse en una fractura, lo que complica el pronóstico del diente en la boca. La fractura supone la separación de los pedazos. En algunos casos la fractura puede extenderse por debajo de la encía lo que imposibilita al dentista la restauración adecuada del diente.